Yo, que he tenido residencia en por lo menos cuatro provincias esparcidas a lo largo de tres mil kilómetros. Yo, que trajiné dos residencias médicas cada día durante cinco años. Yo, justamente, tuve que escuchar el monólogo triste de un taximetrero para entender que la residencia también puede ser algo tan diferente como esto que sigue.
* CÓMO OBTENER LA RESIDENCIA
Publicado 18/11/2009 - 1 ComentarioTags: estudiantil, médica, residencia
Una vieja historia dice que un joven concurre a un boliche y logra conquistar, con asombrosa facilidad, a una chica hermosísima. Se dirigen luego a un hotel a concretar su súbito romance, pero una vez ingresado al cuarto el joven pierde la noción del tiempo y de la realidad. Cuando recupera sus facultades está desnudo, tirado en la bañadera y fuertemente dolorido en la cintura. Al tocarse la zona adolorida descubre dos cicatrices quirúrgicas muy recientes. Y al alcance de la mano, su enamorada ausente le ha dejado una nota y un aparato de telefonía celular. La nota dice que ha sido drogado, que le han extirpado ambos riñones para negociarlos en el mercado negro de órganos, y que el celular es para que llame a una ambulancia a la brevedad. La historia termina diciendo que el tal joven se halla hoy a la espera de un riñón que le permita prescindir de la diálisis a la que lo condenó esta aventura.
* TODO ES HISTORIETA
Publicado 21/08/2009 - 2 ComentariosTags: comic, gilgamesh, historieta, nippur
Los memoriosos o los viejos recordarán decenas de revistas: D’Artagnan, El Tony, Fantasía, Skorpio, Intervalo (pronunciado casi invariablemente intérvalo)… mi memoria se detiene allí. Eran nuestras revistas de tebeos, de cómics, de monitos, de comiquitas. Vamos, de historietas. Hubo una época en la que se vendían centenares de miles de esas revistas por semana. El otro día tuve un ataque de nostalgia y quise conseguir una, cualquiera, no tenía exigencias. Y mire lo que me pasó.
* SEAN ETERNOS LOS ORÉGANOS
Publicado 03/06/2009 - 2 ComentariosTags: ande, febo, huestes, irradial, loor, prez, susvín
La costumbre de poner letra a las canciones imitando el habla cotidiana es una moda nueva. Durante siglos hubo un lenguaje supuestamente poético pleno de frases complicadas y palabras difíciles que se diferenciaba por completo del habla de todos los días. Hasta el día de hoy subsiste este rasgo en los payadores; en el próximo festival de doma présteles atención. Notará que su vocabulario está lejos del estereotipo que nos muestra el Martín Fierro, y más cerca de la altisonancia de José María Muñoz. ¿Quiere un ejemplo más contundente de divorcio entre la letra y el lenguaje coloquial? Bueno, ahí tiene las canciones patrias.