No tengo el menor fundamento para afirmarlo, pero se me hace que durante siglos la humanidad (al menos la partecita occidental y cristiana) convivió siempre con los mismos monstruos: ogros, brujas, gigantes, demonios. No mucho más. Pero a partir del siglo XIX empiezan a aparecer nuevos monstruos en tropel. Déjeme, por mero capricho, tomar como punto de partida el Frankenstein, de Mary Shelley.
* LOS NUEVOS MONSTRUOS
Publicado 13/12/2011 - Deja un ComentarioEtiquetas: magia, monstruos, tecnología, zombie
* VOLVER AL FUTURO
Publicado 12/12/2011 - Deja un ComentarioEtiquetas: calendario, futuro, pasado, presente
La costumbre de numerar los años a partir de un personaje destacado es vieja como los personajes destacados. Lo más frecuente era homenajear a un rey, diciendo por ejemplo “sucedió en el año 15 del reinado de Ramsés”. O bien, si el rey ya era finado, “40 años después del reinado de Nabopolasar”. Pero esta forma de contar los años siempre se refirió a reyes vigorosos, o por lo menos, que reinaron varios años. La excepción somos nosotros, los descendientes culturales de España, hija dilecta de la iglesia católica, a su vez heredera y continuadora del imperio romano. Sí, porque contamos los años a partir de un rey de perfil bajo, que no reinó mucho tiempo y que ni siquiera fue rey.
La polis era para los griegos clásicos más que una ciudad y menos que un país. La palabreja quedó como prefijo o sufijo pegada a muchos nombres. Metrópoli le llamaban los griegos a la ciudad madre de una colonia, y la siguen usando en Clarín con el sentido de capital. Un cementerio es para La Nación una necrópolis. Eso para no mencionar los nombres propios: Florianópolis, Indianápolis. Y a veces no es fácil reconocerla pero está: mire el caso de Constaninopla, o de Nápoles. Esto no termina allí: a la fuerza armada que custodia una ciudad la llamamos policía (en una redundancia probablemente voluntaria, Macri llama a su fuerza del orden Policía Metropolitana). Y a los que gobiernan una polis los llamamos -todavía- políticos.
* VERDE QUE TE QUIERO VERDE
Publicado 10/09/2010 - Deja un ComentarioEtiquetas: chiste verde, enanitos verdes, partido verde, viejo verde
Cada vez que se busca marcar una diferencia entre Oriente y Occidente, se acude al mismo remanido ejemplo: mientras el blanco significa para nosotros pureza, inocencia, virginidad, en China es luto. La verdad, me cuesta creer. Primero, creer que Oriente es una masa sólida y homogénea; aunque a nuestra vista ignorante parezcan similares, estoy seguro que entre un coreano y un tailandés hay tantas diferencias como entre un finlandés y un chileno. Y tampoco me parece verosímil que mil y pico de millones de chinos le den todos igual significado al blanco.
Para Domingo Faustino Sarmiento bárbaro era un insulto. Bárbaros, las ideas no se matan. Civilización y Barbarie. Cien años más tarde bárbaro se transformó, para los adolescentes de clase media alta, en sinónimo de magnífico, excelente. Bárbaro, gordi, le hacía decir Landrú a María Belén, su prototipo de nena consentida de Barrio Norte. Hoy recuperó parte de su acepción original: ante una tragedia, catástrofe, aumento de precio o masacre, solemos decir por compromiso: qué bárbaro.