* NUESTRO FIN DE SEMANA

“Y el séptimo día descansó”. Los tres monoteísmos dominantes coinciden en esto. Pero no coinciden en determinar cuál es el séptimo. Es más, dentro de cada uno de ellos hay sectas en desacuerdo. Por increíble que parezca, la interpretación de esta frase es hasta hoy fuente de polémicas, enfrentamientos y masacres.

Se dice que los sumerios inventaron la semana, y dentro de ella un día dedicado a adorar a sus dioses. A ese séptimo día lo llamaban algo así como sapattu. La costumbre perduró aún entre sus conquistadores. Y los judíos desterrados copiaron la costumbre mil años después, cuando ya no quedaba ni una persona que pudiera llamarse sumerio. El cambio de nombre casi ni se nota: sabat. Mil años después una secta judía conocida como cristianos cambió algunos detalles del ritual judío, pero conservó el sabat. Y otros mil años más tarde los cristianos que ya no se consideraban judíos conservaron el nombre como sábado pero corrieron 24 horas su carácter sagrado. Para ellos, el día de su señor pasó a ser el die domine. Domingo, bah. Y otro desmembramiento judío que un día sería conocido como islam lo adelantó 24 horas. Para ellos, su dios descansó el viernes.

Pero hasta aquí el fin de semana era de un día. Las clases ociosas nunca se hicieron drama, pero los que ponían el lomo apenas tenían ese día para juntar fuerzas y volver a la carga, si es que tenían suerte. La mayor parte de las veces se los arreaba para la misa dominical, pero luego de vuelta al yugo. En la Argentina el derecho a tomarse el domingo para lo que a uno se le cantara recién fue reconocido por ley en 1905.

Recién en la década de 1930 el reclamo de algunos sindicatos (el más numeroso, el de comercio) logró inflar el fin de semana de sus afiliados en casi un 50%. El sábado a las 13 se terminaba la actividad laboral, y como la costumbre venía de Inglaterra a este medio sábado se lo llama sábado inglés. Y no fue sino hasta la década de 1950 que algunas ramas de la economía -no todas- comenzaron a dar a sus empleados el sábado y domingo completos para descansar. Ayer nomás.

Si usted es bancario, docente o judicial, su fin de semana abarca sábado y domingo. Es decir, deje esa costumbre gringa de considerar el domingo como primer día de la semana y blanquee su situación. La semana, privilegiados lectores que trabajan 40 horas semanales a razón de 8 por día, comienza el lunes. El fin de semana ya se avizora el viernes a la noche. Y culmina el domingo.

En cambio si usted, oh lectora que transita este blog, labura de cajera, empleada de farmacia o vendedora en un shopping, estas disquisiciones la tienen sin cuidado. A usted le han independizado su fin de semana tanto del calendario religioso como del civil. Su día de descanso – o franco, que además de sincero y francés también significa libre- le cae el día menos pensado.

Con un poco de suerte, hasta puede tocarle hacer fiaca un domingo.

0 Respuestas a “* NUESTRO FIN DE SEMANA”



  1. No Comments Yet

Escribe un comentario