* CAIPIRINHA: LA REVANCHA DE LOS CABECITAS

Durante 2008 Brasil recibió 5.200.000 turistas extranjeros. Cada uno permaneció un promedio de 6,5 días. Si se tomaron una caipirinha por día se tomaron 33.800.000 de caipirinhas en total. A U$ 3 cada una la caipirinha le significa a Brasil un ingreso anual de divisas superior a 100 millones de dólares. Interesante cifra, sobre todo si uno piensa en el origen de la caipirinha.  Porque si existe Ronaldinho, uno asume que existe Ronaldo. Ergo, si existe la caipirinha, es porque existe la palabra caipira. Ya todos sabemos lo que es la caipirinha, pero ¿qué miércoles significa caipira?

Caipira es el nombre que los indios de lo que hoy es el interior del Estado de Sao Paulo le dieron a los colonizadores que invadieron su territorio. Significa “cortador de mato”, que es justamente lo que les llamaba la atención de esta gente: que se dedicaban sin descanso a cortar las plantas que los indios respetaron durante generaciones. Los caipiras no deforestaban por diversión, obviamente, sino para reemplazar el mato autóctono por cultivos como el café. Claro que no eran los dueños de las fazendas los que hacían este duro trabajo, sino aquella gente que trabajaba poco más que por la comida: indios, negros descendientes de esclavos, inmigrantes blancos recién llegados, sobre todo italianos, y los mestizos que del entrecruzamiento de esos grupos nacieron.

En los años 30/40 las grandes obras públicas y la incipiente industria de las ciudades del litoral  brasileño atrajeron gran cantidad de caipiras a las grandes urbes. Miles de ellos abandonaron los campos y las aldeas y se instalaron como pudieron en las cercanías de las fuentes de trabajo. Es decir que no alquilaron una casa de dos plantas cercana a las playas, sino que engrosaron la población de las favelas. El caipira recién llegado a la gran ciudad desconocía las costumbres urbanas y conservaba las costumbres del campo. Miraba con asombro cosas tan incomprensibles para él como el tranvía o la luz eléctrica, lo que lo transformaba en blanco fácil de las burlas de los habitantes urbanos.

Esas diferentes costumbres -más la pobreza que siempre motoriza estas migraciones- generaron una caricatura del caipira: mal vestido, de modales toscos, ignorante, cargado de hijos, sucio, devorador de comidas que el perro de una persona decente no probaría, borracho, vago, hostil  y potencialmente violento. Imagino que nada muy distinto al cabecita negra de los años 40 en la Argentina que tanto miedo sembró en la clase media porteña, como lo retrata Germán Rozenmacher en su cuento inmortal. Nada muy diferente, creo, a las personas que una señora de Olivos actual denomina negros.

Una de las costumbres que el caipira llevó a la gran ciudad fue su bebida: la cachaça. Que, para decir verdad, se hace fermentando y destilando lo que sobra de la molienda de la caña de azúcar. Recuerdo que en Tucumán a ese desecho lo llaman melaza y cuando la tiran a las acequias todo huele mal por muchos días. Si la SEDRONAR me permite la analogía, la chacaça es al ron lo que el paco es a la cocaína. Bueno, ese alcohol barato, mezclado con lima y azúcar para disimular su mal sabor, era el trago del caipira. El hielo es un agregado muy posterior de gente que ya tenía heladera, seguramente.

El caipira, poco contaminado por su aislamiento cultural y todavía sumiso a la iglesia católica, también llevó a las ciudades su culto por Nossa Senhora de Aparecida, el equivalente brazuca de la virgen de Luján. Inspirándose en esta adoración Renato Teixeira escribió la canción Romaría, palabra casi idéntica a nuestra palabra romería que originalmente significaba grupo de romeros. Es decir, gente que peregrina a Roma y por extensión, los que peregrinan a cualquier santuario. Romaría fue grabada por centenares de intérpretes pero quizá la más famosa versión sea la de Elis Regina. Tuvo un éxito impresionante y además en 1979 fue el leit motiv de una telenovela que aún hoy los brasileños recuerdan con cariño: Cabocla, una de esas historias de chica pobre que se termina casando con un chico rico contra todo y contra todos. Para que se den una idea, recuerden el argumento de Carmiña, reemplacen a la galleguita por una chinita del noroeste, y ya está el equivalente argentino. Caboclo es un subtipo de caipira. Es el caipira de ascendencia india. La protagonista de Cabocla era Gloria Pires, hija de un famoso comediante caboclo de los cuarenta cuyo personaje más festejado era, no es casual, un caipira.

Brasil se paralizaba con cada capítulo de Cabocla. Cuando la voz de Elis Regina empezaba a cantar “Sou caipira pirapora nossa…” por Rede O Globo, hasta las parturientas dejaban lo que estaban haciendo para ver la telenovela. Para agregar un tinte aún más conmovedor los integrantes de la pareja protagónica de Cabocla se enamoraron durante el rodaje y se terminaron casando. Una historia de amor al cuadrado que seguramente humedeció los ojos del más duro de los brasileños. Si quedaba alguien que usara caipira como despectivo, después de esa novela ya no fue políticamente correcto.

Hoy, chicos brasileños de piel y ojos claros portadores de apellidos alemanes dicen con orgullo “sou caipira” por el sólo hecho de haber nacido lejos de Río de Janeiro. Y el trago que los caipiras usaban como ansiolítico en los años cuarenta para soportar la dura vida de la favela, es emblemático de Brasil y consumido a mares por turistas norteamericanos, italianos y japoneses de alto poder adquisitivo. Has recorrido un largo camino, caipirinha.

Cuando los brasileños alardean de su Pelé, podemos hacerles frente con nuestro Maradona. Si se enorgullecen de la calidad de su café, nosotros podemos hacer otro tanto con nuestro trigo. Y si de música se trata, no jodan porque no hay tantos cultores del samba como del tango. Pero ante la rica historia de la caipirinha como trago nacional, ¿qué podemos oponer? ¿Eso que los cordobeses llaman fernando?

3 Respuestas a “* CAIPIRINHA: LA REVANCHA DE LOS CABECITAS”


  1. 1 gataflora 10/02/2009 a las 9:32

    Me conmnoviste…cada vez que tome una caipirinha lo haré con gran respeto.

  2. 2 Micaela 20/02/2009 a las 23:15

    El Fernando es el trago nacional de la república separatista de Córdoba.

  3. 3 Delpaso 20/05/2009 a las 13:50

    La Señora cuya residencia está situada en Olivos del Huerto, como así se denominó durante la década del 50, al conurbano bonaerense que linda entre Vicente López y La Lucila; ya no se espanta del “negro” ahora le teme al “Okupa de la CAVA” porque compite con su celular que tiene camarita, video y baja ringtones.
    Claro ella bajará a Arjona; el Okupa quizás Reguetone


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