La costumbre de poner letra a las canciones imitando el habla cotidiana es una moda nueva. Durante siglos hubo un lenguaje supuestamente poético pleno de frases complicadas y palabras difíciles que se diferenciaba por completo del habla de todos los días. Hasta el día de hoy subsiste este rasgo en los payadores; en el próximo festival de doma présteles atención. Notará que su vocabulario está lejos del estereotipo que nos muestra el Martín Fierro, y más cerca de la altisonancia de José María Muñoz. ¿Quiere un ejemplo más contundente de divorcio entre la letra y el lenguaje coloquial? Bueno, ahí tiene las canciones patrias.
Quizá el Himno Nacional Argentino sea la letra más sencillita y fácil de aprender. Pero eso ocurre porque cantamos un pedacito. Si usted lee la letra completa se va a encontrar con palabras como ínclita. O cerviz. O una expresión como “a sus plantas rendido un León“. Para colmo, inmediatamente después de esta frase viene el coro que hace referencia a los laureles… ¿qué clase de plantas puede imaginar un pibe de ocho años que lee todo eso por primera vez?
El Himno a San Martín no se queda atrás. Arranca con una frase de antología: Yergue el Ande… que inevitablemente se transforma en una sóla palabra en las gargantas infantiles: yerguelande. ¿Vieron que ningún chico, por curioso que sea, pregunta a sus padres, madres, tutores o encargados el significado de la palabra yerguelande? Parece haber en sus mentes núbiles una cierta resignación frente al hecho de que las canciones patrias contienen palabras incomprensibles. Y que quizás sean incomprensibles porque justamente, no significan nada. Si ese es el principio del Himno a San Martín, el final no se queda atrás: “que tu nombre honra y prez“… dígame la verdad, ¿alguna vez se le dio por buscar en el diccionario la palabra prez? Ya ve, son palabras destinadas a ser repetidas pero nunca comprendidas.
La Marcha de San Lorenzo también arranca con una frase grabada a fuego en el consciente colectivo: Febo asoma… por fortuna, inmediatamente después aclara que ya sus rayos iluminan, de modo que uno puede deducir que Febo es un apodo del Sol, aunque nada sepa de mitología griega. Porque convengamos: aún para los niños de hoy los niños están más familiarizados con otra acepción del nombre Febo. Qué cosa: el mito griego tiene tres mil años, la fábrica de suelas cumple setenta. Y sin embargo…
Una más de la marcha: son las huestes que prepara San Martín para luchar en San Lorenzo. Tardé treinta años en escuchar esa palabra en otro contexto, y enteder que era un sinónimo de tropas. Igual me sigue sonando a palabra quichua.
Aunque está medio alicaído, el Himno a Sarmiento tiene lo suyo. Gloria y loor dice. Palabra que los niños decentes automáticamente transforman en olor. Esta palabra sí que no la he visto en otro ámbito. Y ni siquiera su presencia está forzada a fines de la rima. No, parece que al autor puso loor porque quería ponerlo a toda costa. Gustos son gustos…
Creo que la que más nos acribilla con estas palabras raras es Aurora. Que en la brevedad de su letra nos abruma con irradial, áureo y purpurado. Sí, ya sé, no ejerza la defensa de esta letra porque comparto su opinión: mientras nadie tiene la más burra idea del significado de prez, estas palabras tienen significados fácilmente deducibles. Al menos en apariencia. Lo que me llama la atención es que casi no se escuchan fuera de la letra de esta canción patria. Creo, sin temor a equivocarme, que Aurora es la canción más mecánicamente repetida y menos entendida por los infantes y jóvenes de la Patria.
Dejo para el final a una marcha ya olvidada: Mi Bandera. No tanto porque contenga palabras raras, aunque enseña como sinónimo de bandera califica para ello. O porque usa bizarría en su verdadera acepción: elegancia. No, la cito porque me apena que haya sido desterrada del cancionero infantil. Quiza sea por ese verso que dice “con valor sus vínculos rompió“; cuando se cantaba esa parte, la sonrisa infantil generalizada era inevitable. Quizá sea porque, extraoficialmente, los niños ya le habían cambiado el nombre por Marcha del General Susvín.
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