La polis era para los griegos clásicos más que una ciudad y menos que un país. La palabreja quedó como prefijo o sufijo pegada a muchos nombres. Metrópoli le llamaban los griegos a la ciudad madre de una colonia, y la siguen usando en Clarín con el sentido de capital. Un cementerio es para La Nación una necrópolis. Eso para no mencionar los nombres propios: Florianópolis, Indianápolis. Y a veces no es fácil reconocerla pero está: mire el caso de Constaninopla, o de Nápoles. Esto no termina allí: a la fuerza armada que custodia una ciudad la llamamos policía (en una redundancia probablemente voluntaria, Macri llama a su fuerza del orden Policía Metropolitana). Y a los que gobiernan una polis los llamamos -todavía- políticos.
Curiosa la evolución de la palabra política. Culpa, en buena medida, de los mismos políticos. Las tomas de los colegios porteños nos dan un buen ejemplo de ello. Por un lado hay un ministro del gobierno nacional manifiesta su beneplácito porque lo “satisfizo escuchar a los pibes ver cómo defendían sus derechos” y que “creía que no iba a ver más a pibes que empezaran a comprender la política“. Mientras tanto, un ministro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires -cuya relación con el gobierno nacional se puede calificar de fría y distante- dice que la toma de los colegios “es un conflicto totalmente politizado“. Para aquellos, la política es buena. Para éstos, política es caca, nene.
No hace mucho tiempo atrás las cosas eran distintas. Cuando el conflicto entre “el campo” y “el gobierno”, el titular del ente que debe controlar los negocios agropecuarios acusaba a su enemigo: “el campo miente tajantemente” y “el conflicto se ha politizado en extremo“. En la otra vereda el titular de Sociedad Rural, Luciano Miguens manifestó que “es el Gobierno el que ha politizado el conflicto“. Dos sectores políticos supuestamente antagónicos se acusan mutuamente de hacer… política.
0 Respuestas a “* POLITICAMENTE CORRECTO”