El artista, algo entrado en kilos, medio pelado, impecablemente vestido de smoking, entraba con un muñeco de madera no más largo que su brazo y vestido igual que él, como parodiándose a sí mismo. Se sentaba en la única silla que constituía toda la escenografía, y sentaba a su vez al muñeco en su muslo derecho, sosteniéndolo con la mano en la espalda. Y entonces empezaba la magia: Chirolita cobraba vida, y dialogaba con el hombre que se presentaba como Mister Chasman.
Aquí se habla de:
actores
alfabeto
alta
artificial
astrología
ateo
baja
boliche
chirolita
cine
clase
consonantes
cpu
criogenia
descuento
diskette
español
etimología
fin de semana
futuro
fútbol
gentilicios
hereje
hipertehuelche
horóscopo
información
ismo
links
magia
media
mp3
muñecas rusas
natural
nostalgia
oligarquía
olimpíadas
pasado
persiana
piquete
presentar
sufijo
tags
tecnología
tiempo
vocales